Bordar está de moda

Es la respuesta obvia que encuentro cuando la gente se sorprende al verme bordar en algún lugar; porque como madre que me toca ser, llevo a mis hijos a clases, talleres y demás actividades de turno y esperar sin hacer nada no es lo mío; esperar pegada al celular viendo Pinterest o Instagram no está mal pero después de un rato siento que pierdo el tiempo, así que ando de acá para allá con algún proyecto que permita el fácil traslado; la foto es de mi bordado en la peluquería mientras me arreglaba la cabeza (bueno, el pelo porque la cabeza no tiene arreglo) y le cortaban el pelo a mi hija.

Y sí, bordar está de moda, sólo basta investigar un poquititito para encontrarnos una oferta gigante de talentosas y talentosos bordadoras(es) contemporáneos alrededor del mundo; es como que de pronto un montón de gente se dio cuenta que bordar era lo suyo. 

Mi historia con el bordado supongo que empieza con mi vida escolar, porque a mí en el colegio me enseñaron a bordar y seguro que por lo menos hice un muestrario de puntos además del infaltable punto cruz. Pero no es hasta el año 2013 que a raíz de fundar un negocio en el que me dedicaba a crear muñecos a partir de dibujos de niños que vuelvo a conectar con las artes manuales y empecé nuevamente a coser, bordar y tejer. La típica historia de "me quiero dedicar a mis hijos pero ahora qué hago?", pues esa es la mía también.

Bordar está de moda, pero yo encontré mucho más que eso... descubrí que puedo crear cosas que no tenía idea que podía hacer, me conecté con mi lado creativo, con una habilidad que probablemente haya estado dormida pero que despertó feliz de estar de vuelta. Disfruto cada puntada que doy y cada mostacilla que sumo en algún trabajo. Las tiendas de materiales son una debilidad a la que me puedo rendir sin remordimientos porque veo miles de posibilidades en cada color y textura.

Hace poco tiempo que empecé a dictar talleres y me encanta compartir todos los conocimientos y pequeños trucos que he ido aprendiendo en el camino, pero además me gusta mucho escuchar las historias de mis alumnas y aprender de ellas también (no he tenido chicos todavía y por eso hablo en femenino, don´t freak out).

En mi taller hago mucho más que bordar porque me gusta también desarrollar productos; hago muñecas y unicornios, vanités, flores manipulando telas con calor y todos estos productos tienen una particularidad especial, todos y cada uno de ellos son piezas únicas, no hay dos iguales. Me atrae la idea de que un objeto sea así de especial y que la persona que lo adquiera aprecie eso para que se sienta igualmente especial y única.

 


Dejar un comentario

Por favor tenga en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados